viernes, 12 de septiembre de 2014

Recuerdo.

Un sueño, una fantasía, un delirio. Dejar volar la imaginación para verte inmerso en un mundo donde a tu placer el viento sopla, los pájaros cantan, el Sol con ternura te baña con sus rayos. Las nubes sobre el firmamento dibujan bellas escenas y el césped se torna mas cómodo que cualquier colchón. Sereno llenas tus pulmones con el aire puro. El Sol se dispone a ponerse cuando al emitir su más bello color dibuja una silueta. El mundo se agrieta y al abrir los ojos despierto otra vez en mi cama. Mi cabeza rebosa penas y dolor de nuevo. Bajé del cielo para verme inmerso en este valle de lágrimas, y de nuevo, al recordar ese fantasma mi mente se queda en blanco. ¿Que podría ser eso que en pleno paraíso se manifiesta y me da a conocer el dolor?¿Que podría ser eso que en medio de este cruel mundo me da a conocer la serenidad?. Claramente es algo que transciende mi razón. Capaz de quitar importancia a los problemas terrenales, capaz de ridiculizar al Edén. La belleza que en mis recuerdos busco no es algo fácil de percibir pues va mas allá de cualquier sentido. El calor, la tranquilidad. En mi rostro se podría vislumbrar una sonrisa sincera si no fuese, ciertamente, tan triste. En mi habitación me hallé tratando de rebuscar en mi corazón por sensaciones que jamás experimenté, un calor que jamás me llegó a llenar, un espectro al que jamás llegué a ver. Y aún así mis ansias arden en mi pecho por poder abrazar a ese Sol poniente y en un beso quemarme hasta que que el mundo deje de existir o yo mismo desaparezca.

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