jueves, 25 de diciembre de 2014
¿Que habrá visto esa gota para haber caído sobre mi ventana? Me pregunto aun sabiendo que la pobre, en ningún momento, pudo hacer nada para cambiar su triste destino. ¿Como algo tan subjetivo puede ser culpable de nada? No puede, pues como buen ente subjetivo no existe nada más que en nuestras cabezas. El pensar que una gran fuerza existente desde los inicios maquinara millones de años de acontecimientos para fijarse en algo tan ínfimo podría tacharse de ridículo.¿Por que dotamos a la gotita con tal habilidad? Quizás por el simple hecho de poder echarle la culpa. Al contrario que el destino, que nos deja totalmente impotentes, esa minúscula gota ante nuestra ira no es practicamente nada. Así podemos llegar a sentirnos mejor ¿verdad? Un cuento de hadas que continúa hasta darte cuenta de que no estás haciendo más que el ridículo. Plenamente consciente de todo lo real creas una burbuja de irracionalidad con el único propósito de protegerte, pero no es algo estable. Cuando la burbuja explota el mundo te envuelve, quedas atrapado, eres frágil, tienes miedo, nada te protege de esa gota que sin intención cae casualmente sobre tu cristal. Ante tus ojos esta se desliza por un camino totalmente irregular. Una pequeña muesca la divide en dos.¿De verdad todo esto está pasando por que si? Las vertientes se tiñen de negro con la propia suciedad que cubre el cristal. Fruto de la casualidad te quita el aliento. Te angustias y toda esa ira recae sobre tu propia persona. Acabando por maldecir tu propia sensibilidad.
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