domingo, 10 de abril de 2016
Mary
Hoy me encuentro encerrado, retorciendome en un oscuro lugar para que el mundo no tenga que contemplar mi humillante situación. Me encuentro preso de una enfermedad que envenena mi sangre y corrompe mi carne. Me mantiene preso entre mis sabanas arrebatandome la vitalidad, los afanes y menesteres que como humano me caracteriza. ¿A caso en el camino quedé atrapado en una situación animal? ¿ Me convertí en el vestigio de un hombre? No. Toda la esencia que creía ausente en mi pecho está encerrada, apenas saliendo cuando entre mis mantas alzo mi castillo. Allí donde soy Dios y vasallo, donde mi mirada transforma a placer cuanto me rodea. Allí donde estoy seguro que ninguna mirada me transformará en algo que no soy. Tanto tiempo en mis tierras paso que la realidad se comienza a olvidar de mi existencia. Yo no quiero nada de ella ni de ella de mi. ¿Para que seguir agasajando a quien tras innumerables esfuerzos te rechaza y humilla? No te da nada y tan solo te reclama. Cruel e insensible apenas te echa cuenta. De amor me muero en el regazo de mis fantasias esperando un beso del mundo.
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