domingo, 10 de abril de 2016

Mary

Hoy me encuentro encerrado, retorciendome en un oscuro lugar para que el mundo no tenga que contemplar mi humillante situación. Me encuentro preso de una enfermedad que envenena mi sangre y corrompe mi carne. Me mantiene preso entre mis sabanas arrebatandome la vitalidad, los afanes y menesteres que como humano me caracteriza. ¿A caso en el camino quedé atrapado en una situación animal? ¿ Me convertí en el vestigio de un hombre? No. Toda la esencia que creía ausente en mi pecho está encerrada, apenas saliendo cuando entre mis mantas alzo mi castillo. Allí donde soy Dios y vasallo, donde mi mirada transforma a placer cuanto me rodea. Allí donde estoy seguro que ninguna mirada me transformará en algo que no soy. Tanto tiempo en mis tierras paso que la realidad se comienza a olvidar de mi existencia. Yo no quiero nada de ella ni de ella de mi. ¿Para que seguir agasajando a quien tras innumerables esfuerzos te rechaza y humilla? No te da nada y tan solo te reclama. Cruel e insensible apenas te echa cuenta. De amor me muero en el regazo de mis fantasias esperando un beso del mundo.

domingo, 13 de diciembre de 2015

Y vi.

No existe el vacío donde se pegan las tripas, las entrañas se rozan y las vísceras escuecen. Nada pasa por los enredados intestinos que se tensan por simpatía. Que doloridos están los pulmones que no saben más que exhalar un aliento ardiente y frío. Que cansado parece el corazón que bombea sangre tan densa. En un cuerpo seco con piel de paja y ojos de graba. Que triste esa cabeza llena de lodo y maleza donde todo se esconde, se pierde y se hunde. Que torpes esas manos que no pueden ofender al soberano tomando como propia la habilidad de creador y manipulador, incapaz de transmitir o representar. Infeliz la lengua que pocos patrones posea, cerrando tantas puertas, degradando a un nivel tan poco humano. Que desdichado es el muñeco hecho a partir del mal reflejo de un niño enfermo, caprichoso y aburrido.

miércoles, 5 de agosto de 2015

¿Que puedo hacer más que suspirar?

Cuan harto, cuan cansado me encuentro. A veces me pregunto si realmente debería hacer vida de ermitaño. Me aislaría del resto del mundo y cortaría esas cadenas cuyo óxido carcome mi piel.
Las relaciones sociales son un misterio que hace ya tanto tiempo escapó a mi comprensión... En esta vida apenas conseguí personas con las que mediar palabra y cuando al fin lo consigo resulta que todo se hace más complejo. Una afinidad, que no se basaba más que en el habla y la mutua convivencia en ciertas situaciones, evoluciona. De repente alguien cuya muerte me podría haber sido indiferente refleja todo un huracán de sentimientos, felices, desgarradores... Los terminas apreciando, a algunos como si fuesen indispensables. Son como lazos de seda que te acunan. Sin embargo, como en todo en lo que se necesitan dos individuos, hay dos mundos en el juego. Esos lazos no terminan siendo más que el adorno que joviales máscaras que ocultan una persona totalmente distinta a la que creías. Una persona que por convención social o pena te ha seguido el juego, para la cual no vales ni la mitad de lo que llegó a significar para ti. ¿ Amigos?, ¿ compañeros?, ¿ amores?, solo a un lado del espejo, por el otro perfectamente podrían dejarte pudrir. ¿De verdad existe alguien que te pregunte que tal estás por preocupación?, es algo que cada vez más dudo. Y si término quedándome quieto, aislado, me gustaría saber quien sería aquel que por mi ausencia derramaría lágrimas antes que olvido.

viernes, 23 de enero de 2015

Hgj / 3/2014

¿Por donde debería comenzar a alabar tu semblante? Aunque te sea difícil de creer, a través de mis córneas, tus rasgos se tornan de una belleza inconmensurable. ¿Que podría pasar para que una imagen dé dos reflejos tan distintos? Será pues que la culpa no es de la lente, si no de lo que se encuentra detrás. Aquello que dotado de la capacidad de sentir es capaz de recoger por los sentidos las sensaciones más inhóspitas.
Comenzaría por tu cabellera pues corona el retrato que me embelesa. Como un manantial de viva agua azabache, dibuja surcos creando un juguetear ondulado previa muerte, fluyendo taimada por tu espalda y derramándose sobre tu gentil pecho. Dicen que los ojos son las ventanas hacia el alma. Si así fuere no podría encontrar alma más pura pues en tu simple mirada puedo ver una candidez más que sobrecogedora. Adornada por unas sonrosadas mejillas que otorgan un adorable sentimiento a la expresión. Para terminar no podría hacer más que hablar de tu gran sonrisa. Tan espléndida como el sol en el alba, da al conjunto una belleza prácticamente inefable, innegable.... Finalizo aquí pues para no proseguir de forma indefinida. Podría seguir escribiendo de tus sutiles orejas, tu linda nariz, tus deliciosas curvas... pero me veo en obligación de terminar antes que el tiempo arrebate estas virtudes. Pues tendría que reiniciar este texto hablando de todas aquellas que aun palideciendo tu piel y entrando tu cuerpo en decadencia, para mi, te hacen más bella que cualquier otra.

jueves, 25 de diciembre de 2014

¿Que habrá visto esa gota para haber caído sobre mi ventana? Me pregunto aun sabiendo que la pobre, en ningún momento, pudo hacer nada para cambiar su triste destino. ¿Como algo tan subjetivo puede ser culpable de nada? No puede, pues como buen ente subjetivo no existe nada más que en nuestras cabezas. El pensar que una gran fuerza existente desde los inicios maquinara millones de años de acontecimientos para fijarse en algo tan ínfimo podría tacharse de ridículo.¿Por que dotamos a la gotita con tal habilidad? Quizás por el simple hecho de poder echarle la culpa. Al contrario que el destino, que nos deja totalmente impotentes, esa minúscula gota ante nuestra ira no es practicamente nada. Así podemos llegar a sentirnos mejor ¿verdad? Un cuento de hadas que continúa hasta darte cuenta de que no estás haciendo más que el ridículo. Plenamente consciente de todo lo real creas una burbuja de irracionalidad con el único propósito de protegerte, pero no es algo estable. Cuando la burbuja explota el mundo te envuelve, quedas atrapado, eres frágil, tienes miedo, nada te protege de esa gota que sin intención cae casualmente sobre tu cristal. Ante tus ojos esta se desliza por un camino totalmente irregular. Una pequeña muesca la divide en dos.¿De verdad todo esto está pasando por que si? Las vertientes se tiñen de negro con la propia suciedad que cubre el cristal. Fruto de la casualidad te quita el aliento. Te angustias y toda esa ira recae sobre tu propia persona. Acabando por maldecir tu propia sensibilidad.

sábado, 13 de septiembre de 2014

Y como una polilla me lanzaré al fuego anonadado por su belleza. Ante la primera oportunidad que la existencia me conceda, ausente de cualquier tipo de miedo, hallaré la muerte en la unión a mi candente amor. No puedo saber si este de verdad me querrá en su seno pero si no ardo por la gracia de su corazón seré feliz siendo consumido por la fuerza de su ira. El frío no afecta a las cenizas.

viernes, 12 de septiembre de 2014

Recuerdo.

Un sueño, una fantasía, un delirio. Dejar volar la imaginación para verte inmerso en un mundo donde a tu placer el viento sopla, los pájaros cantan, el Sol con ternura te baña con sus rayos. Las nubes sobre el firmamento dibujan bellas escenas y el césped se torna mas cómodo que cualquier colchón. Sereno llenas tus pulmones con el aire puro. El Sol se dispone a ponerse cuando al emitir su más bello color dibuja una silueta. El mundo se agrieta y al abrir los ojos despierto otra vez en mi cama. Mi cabeza rebosa penas y dolor de nuevo. Bajé del cielo para verme inmerso en este valle de lágrimas, y de nuevo, al recordar ese fantasma mi mente se queda en blanco. ¿Que podría ser eso que en pleno paraíso se manifiesta y me da a conocer el dolor?¿Que podría ser eso que en medio de este cruel mundo me da a conocer la serenidad?. Claramente es algo que transciende mi razón. Capaz de quitar importancia a los problemas terrenales, capaz de ridiculizar al Edén. La belleza que en mis recuerdos busco no es algo fácil de percibir pues va mas allá de cualquier sentido. El calor, la tranquilidad. En mi rostro se podría vislumbrar una sonrisa sincera si no fuese, ciertamente, tan triste. En mi habitación me hallé tratando de rebuscar en mi corazón por sensaciones que jamás experimenté, un calor que jamás me llegó a llenar, un espectro al que jamás llegué a ver. Y aún así mis ansias arden en mi pecho por poder abrazar a ese Sol poniente y en un beso quemarme hasta que que el mundo deje de existir o yo mismo desaparezca.