sábado, 13 de septiembre de 2014

Y como una polilla me lanzaré al fuego anonadado por su belleza. Ante la primera oportunidad que la existencia me conceda, ausente de cualquier tipo de miedo, hallaré la muerte en la unión a mi candente amor. No puedo saber si este de verdad me querrá en su seno pero si no ardo por la gracia de su corazón seré feliz siendo consumido por la fuerza de su ira. El frío no afecta a las cenizas.

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