martes, 26 de agosto de 2014

Por Laura.

Quieto permanezco sentado con una sonrisa en un suelo que amenaza con devorarme. Lo que un día fue tierra ahora se torna en fango. Paralizado estoy para no ser engullido por la oscuridad pero los agitados movimientos de mi alma me hacen profundizar en estas arenas movedizas. Y así en un último grito quedo totalmente atrapado en las tinieblas que presionan contra mi pecho. Quedo atrapado en un lugar donde no existe la luz, donde mi alma iracunda encuentra la paz, un mar de silencio. Aislado del mundo las preocupaciones se vuelven borrosas. No hay dolor ni sufrimiento en este espacio vacío. Mi mente se queda en blanco y de ella brota la luz. Un ángel se manifiesta y su calor seca y quiebra la tierra. Vuelvo a ser yo y el ángel una mera ilusión. Solo estoy, quietamente sentado con una falsa sonrisa en una tierra que amenaza con devorarme.

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