domingo, 18 de mayo de 2014

Incorpóreo

Me encuentro pensando sobre aquello que no existe pero aun dada la imposibilidad de encontrarlo en este mundo físico, es. Grandes castillos construidos en el aire que aun siendo totalmente incorpóreos pueden incidir en gran medida sobre este mundo terrenal, llegando a convertirse en los grandes pilares que sostienen el cielo sobre la tierra y convierten al hombre en el ser que es ahora. La cultura puede verse como el reino en el que las personas se alzan soberanas empuñando las artes, las ciencias y las letras. Nuestro afán por comprender el mundo nos lleva a poseerlo, manipularlo y modificarlo a placer. Aún así existen fuerzas que las personas no llegamos a controlar, aquellas que sin embargo pueden llegar a dictar nuestra propia personalidad, los sentimientos. Lazos que nos unen a otros, fuerzas que nos mueven a placer, como marionetas, en principios fríos muñecos sin voluntad, somos animados por hilos de tristeza, odio o amor. Lazos que pueden marcarnos objetivos o unirnos a otras personas, en ocasiones de forma que solo una de ellas sea consciente del vínculo, a un extremo un invisible hilo y al otro una gruesa soga. Te arrebata la respiración impidiendo mediar palabra, tira hasta ponerte de rodillas. Impotente para cortarla buscas el final de la misma, levantas la mirada y corres hacia la inmensa luz en la que penetra el resto del cordel, una luz que jamás alcanzas. Pierdes el aliento en cada bocanada por la horca, se suman el cansancio, la extenuación.... Caes impotente en medio de un valle de lágrimas, atrapado por una jaula que tu mismo has creado, herido por tus propias manos por no haber sido capaz de alcanzar el cielo.

No hay comentarios:

Publicar un comentario